sábado, 3 de agosto de 2019

kodóq’shi

Esto de aquí es el nivel 100 de kodóq’shi, un proyecto que nació hace cinco años, y que en pocas palabras, es busca ser el laberinto más difícil del mundo.
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Accede a kodóq’shi haciendo clic en el laberinto

Por supuesto, no va a ser tarea fácil, en parte por la existencia de los laberintos de K. Nomura, el Mammoth 5 de Andrew Bernhardt, o el increíble trabajo de Motoi Yamamoto, y en parte porque aparte de trazarlos a mano, nos tomamos el tiempo de digitalizar los laberintos en aras de crear una edición que pueda recorrerse en pantalla, a manera de videojuego móvil, pero los planes a futuro los dejaremos para otra ocasión.

De los casos anteriores, sólo conocemos el origen de los laberintos de Yamamoto, quien realiza cada trazo en memoria de su hermana fallecida, afirmando que “a través de cada línea, me conectó a un recuerdo de mi hermana”.

Crear un laberinto, entrar en éste, recorrerlo, llegar a algún lugar o perderte en el sendero. El mito de Ícaro y el minotauro… Hay multitud de posibles significados detrás un laberinto, aunque si tuviéramos que decir cuál es el mensaje detrás de este proyecto, ocuparíamos una frase que recién llegó a nuestros oídos.

“Parece que te has encerrado dentro del laberinto de tus pensamientos, y no haces más que adentrarte más y más, allí donde nada ni nadie puede alcanzarte.”

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Por otra parte, el nombre del proyecto (कोӞΦし / kodóq'shi) alude directamente al fenómeno conocido como kodokushi (孤独死 / muerte solitaria), que se refiere a casos en los que alguien fallece en su casa, en una soledad tal, que sólo semanas o meses después del deceso, alguien se entera de la ausencia de la persona, usualmente vecinos que se quejan del olor, o cobradores que acuden a casa del fallecido. En otras palabras, estando físicamente tan cerca unos de otros, hay quienes viven tan desconectados del resto, que incluso contando con una familia, colegas o amigos, simplemente se sienten solos (¿Les recuerda a algo…?, ¿Lain, por ejemplo?). Aquellas personas quizá llevan años buscando una conexión humana que no han encontrado, fallando repetidamente y tan estrepitosamente que han decidido dejar de buscar. Se han perdido dentro de un callejón sin salida, e incapaces de dar marcha atrás, viven en silencio, esperando el final. ¿Por qué sucede esto?

No vamos a decir que conocemos la respuesta. No la conocemos. Quizá la encontremos si nos adentramos un poco más en el sendero. Quizá la encontremos al final del laberinto… si es que llegamos algún día. Quizá no estamos buscando en el lugar correcto, pero no vamos a retroceder. Quizá es orgullo, terquedad, un simple malentendido… pero es lo que hay, y a no ser que algo nos saque por la fuerza del camino, seguiremos adelante y hasta más no poder, después de todo, es lo mejor que sabemos hacer.

Hay mucho que discutir acerca de estos temas, pero ahondaremos en ello en otro momento más oportuno.

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Como ya mencionamos al principio, este proyecto nació hace cinco años, y apenas llevamos una pequeña fracción de la obra completa, principalmente porque no nos dedicamos de lleno a este proyecto, pues no recibimos remuneración económica por ello, y tampoco es precisamente divertido trazar cientos de líneas enredadas para luego escanearlas y volver a trazarlas, para luego recorrer el camino por completo en busca de hasta el menor de los posibles errores; de modo que sólo trabajamos durante un par de meses a toda marcha, y habiéndonos agotado de ello, dejamos el laberinto del lado para trabajar en otra cosa (la traducción 2.0 de Lain, por ejemplo, que nos tomó unos seis meses).

De hecho, según nuestros cálculos más recientes, los 100 niveles disponibles hasta ahora (al final serán 210), comprenden apenas un 12% del laberinto completo, así que de seguir al ritmo actual, nos faltarían todavía unos 35 años para concluir el laberinto… Aunque nuestras estimaciones actuales dicen que podríamos terminarlo en menos de 10, siempre que dediquemos más tiempo a ello, lo cuál puede suceder o no.

Nadie sabe…

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No obstante, habiendo publicado este primer avance de kodóq’shi, retomaremos la traducción de Lain donde la dejamos, es decir, comenzaremos a trabajar en la versión 2.1 de la traducción, que como quizá recordarán, sólo es una última revisión general de todo el texto, que en principio, no debería tomarnos más de un mes, pero eso está por verse.



Gracias por su interés y atención.
Seguimos en contacto.

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