Roedor / Equino

Habiendo transcurrido ya más de año y medio desde que la pandemia fuese declarada en estos lares, pareciera que para los que han sobrevivido les augura un prolongado luto de posguerra. Una guerra en la que nadie ha ganado (como en cualquier otra, y que dicho sea de paso ni siquiera ha terminado). Basta decir que han sido unos meses bastante desagradables, por decir lo mínimo.

Es difícil hablar por otras personas, o hacer afirmaciones de cualquier tipo sobre alguien más, especialmente desde el interior de la burbuja en que vive el ser del que emanan estas letras, así que aunque pueda ser cierto para otras personas, hoy nos remitiremos principalmente a nuestra propia experiencia, o lo que alcanzamos a ver e interpretar de lo que ocurre allí afuera, sea o no acertado, y no garantizamos ir al grano…


Cada vez más cerca de iniciar nuestra tercera década en este planeta, el tiempo fluye a una velocidad distinta. Recabando información para armar un currículum, nos percatamos de que estos últimos años han sido más productivos que el resto de nuestra vida entera, en especial al compararlos con nuestros primeros años de vida, que obviamente no destacan por sus logros dignos de récord Guinness, ni mucho menos.

En aquellos años sólo adquirimos ciertas bases, como el lenguaje, motricidad, interacción humana, y poco más. A ello le siguen años de acatar instrucciones y realizar una variedad de tareas relativamente sencillas en una institución educativa, luego más de lo mismo, pero con una dificultad superior, y poco a poco especializando la labor en cierta área de conocimiento (también conocido como “carrera profesional”).

Haciendo memoria, desde hace años nos planteamos numerosas veces la clásica pregunta de ¿y esto para qué sirve?, si bien, al final del día siempre había algo por hacer, una misión de origen externo y capaz de concentrar nuestra atención en resolver un problema con una solución preestablecida, en vez de seguir dándole vueltas a esa otra pregunta sin respuesta certera.

¿Será por eso que los juegos y acertijos son tan populares? Proveen un pretexto para buscar la solución a algo que no es tan difícil como para exigir un esfuerzo sobrehumano, pero tampoco tan fácil como para no entretener por un buen rato.

En fin, este último año y fracción ha sido para nosotros un prolongado período en el que tuvimos la oportunidad de detenernos y pensar bastante en aquellas preguntas sin respuesta, dedicando mucho tiempo a cuestionar el valor de la vida misma, la utilidad de nuestro trabajo, y hasta los beneficios de la existencia como tal.

Y como era de esperarse, la teoría por sí sola sólo ofrece negativas a tales cuestiones. No, nada vale, nada es útil, nada es benéfico o dañino por sí mismo, todo requiere de la experiencia consciente para recibir un juicio de valor, pero el tremendo aislamiento que tantos han vivido en estos meses complica el asunto (un estado de reposo forzado donde sólo la teoría es accesible). El individuo es tan débil sin los otros, y enfrentarse a la idea de nuestra insignificancia no siempre va a detonar el instinto de supervivencia que lleva a los seres a superar sus limitantes y convertirse a sí mismos en personas más fuertes y capaces de sobrellevar las peripecias de la vida.

No, los hay quienes carecen de tal habilidad (como los más jóvenes), o la tienen tan poco desarrollada que sólo un peligro inminente y prácticamente insuperable les llevarán a un cambio sustancial, aunque ya muy tarde, cabe destacar.

Lo interesante acá es que todo esto ha venido aflorando precisamente en este último año, quizás el más productivo de nuestra vida entera, aunque sigue siendo sólo un breve lapso de lo que ha sido nuestro viaje hasta ahora a bordo de esta enorme roca giratoria (sin mencionar el tiempo que con suerte aún nos queda por delante), y a pesar de eso, seguimos haciendo esas mismas preguntas sin respuesta que nos planteamos por vez primera durante la adolescencia, y que llevan atosigando al ser humano desde que éste adquirió conciencia de su propia existencia. Es más, da la sensación de que entre más producimos, más nos da por cuestionar la validez de nuestra labor, como si una cosa fuese causa de la otra.

Súmese a ello la velocidad vertiginosa a la que se mueve la información en nuestros tiempos, ese bombardeo mediático al que nos hemos vuelto adictos, o como mínimo dependientes, y no sólo nos vemos bañados por la angustia existencial de la futilidad de nuestro esfuerzo, sino que nos sentimos en la necesidad, responsabilidad u obligación moral de seguir corriendo rumbo al no-sé-qué que perseguimos frenéticamente, cual caballo desbocado tratando de alcanzar una zanahoria colgando a una distancia fija de su frente, cual hámster dando vueltas en su ruedita giratoria que sólo se detiene cuando el animal en su interior tropieza o se sale de allí.

¿Sería más fácil salir de la rueda y ya?
¿Es posible dejar de perseguir la zanahoria?


Casi que la respuesta a esas preguntas se escribe sola, pero por otras razones quizás más obvias, es que la mayoría elige seguir andando hasta que su corazón se detiene por completo y para siempre.

Las cosas buenas de la vida, o simplemente la idea de que quizás, y sólo quizás, encontraremos algo grato en el camino, y que quizás, y sólo quizás, podremos saborear aunque sea una pizca de la siempre distante recompensa, llámesela éxito, felicidad, fama, parsimonia, riqueza, o lo que sea.

También está la nostalgia, aquel extraviado recuerdo de un instante de alegría real o ficticio que basta para aferrarnos a la vida, cual ideal de los “buenos tiempos” que añoramos recuperar, incluso si jamás nos tocó vivir en aquel mundo que anhelamos, y por tanto no es más que un ideal basado en registros embellecidos y muy limitados, seleccionados cuidadosamente por otros nostálgicos con mayor acceso a tales medios…

Claro, hay situaciones más bien favorables en las que todo lo anterior sonará como tremenda ridiculez o pérdida de tiempo, y qué maravilla sería tener experiencia suficiente en dicho campo, para así incluir ejemplos que ayuden a equilibrar la balanza y armar una mejor tesis, pero de momento parece que todo cuanto surge de nosotros sobre aquel punto de vista se encuentra ya en este mismísimo párrafo.

Y no es mucho, como podrán ver.

En fin, a lo que queremos llegar es a lo siguiente: No hay prisa, o mejor dicho, ojalá que no la hubiera. Al menos aquí en la ajetreada ciudad, es difícil ir a algún sitio donde no haya alguien apresurado, demandando procesos más rápidos, exigiendo a otros mayor velocidad, buscando la máxima productividad, pero incapaces de mantener el ritmo que se espera de ellos en cualquier tarea, cada cual más vacía que la anterior.

Parece que hay tantísimo por hacer, que ni el esfuerzo combinado de la humanidad entera es capaz de cumplir el trabajo en tiempo y forma, salvo a duras penas, en condiciones lamentables, y sin una recompensa equiparable a la inversión original.

“Aprende a descansar mejor,
duerme de manera eficaz,
optimiza tu tiempo libre,
monetiza tus pasatiempos”

Es como si nos hubiéramos situado en una gigantesca rueda de hámster donde no nos queda más que correr junto al resto, o tropezar y ser pisoteados por los que siguen en marcha (y ya ni mencionemos a quienes viven fuera de allí, aprovechando la energía que da la rueda sin poner mucho de su parte, regocijándose del trabajo de alguien más, por pura suerte de nacimiento).

En todo caso, ¿cuál es la prisa?

Calentamiento global, crisis económica, conflicto bélico, o la simple supervivencia en la era del “tú puedes”. No hay tiempo que perder, hay mil problemas por resolver y un millón de crisis con las que lidiar. ¿Es cierto que acelerar es la forma de alcanzar toda meta elusiva…?, el caballo no lo tiene muy claro.

Hallar valor en cualquier parte, motivarse a trabajar por cualquier meta, darlo todo por un sueño implantado, o por el contrario, dejarse pisotear con tal de descansar un rato, rechazar la violencia en pleno encuentro de boxeo, esperar en cama los milagros que nunca llegan…

Tómate un respiro, busca adentro, afuera, o donde sea. ¿Encontraste algo? ¿Sí, no?, da lo mismo. Sigues en la rueda y en algún momento te tocará reanudar el maratón, o salir para siempre, si no es que durante tu receso perdiste toda capacidad motriz, y como consecuencia te toque hacer uso de la energía de alguien más para no perecer allí mismo, si no es que te depara la bendita desdicha de sucumbir sin previo aviso en el futuro más cercano.

Algo pasará, algo tendrá que pasar, mil cosas pasarán, y pase lo que pase, tu tiempo pasará. Quizá pases la estafeta, quizá pases al olvido, mas pese a todo tu pesar, todo pasará… No hace falta preocuparse, no hace falta apresurarse, pero como seres humanos que somos, al final nos terminamos preocupando, al final nos terminamos apresurando, ya no por que queramos estar a la altura de las circunstancias, ya no porque queramos alcanzar la mentada zanahoria, sino simplemente porque es lo mejor que sabemos hacer.

Es lo mejor único que sabemos hacer, es como sabemos vivir, no porque sea bueno o malo, sino porque nos da una sensación de control, no sobre el mundo exterior, sino sobre nosotros mismos. “¿Por qué? ¡Porque estoy a cargo, por eso!”, dijo el hombre para sí.

En algún momento resulta que la presión se torna insoportable. Fármacos y cien terapias llegan al rescate. “¿Necesitas un empujón para seguir adelante? ¿Tu cuerpo y mente imploran un descanso, pero tú no te lo puedes permitir? ¡Maravilloso!, eso significa que estás haciendo tu parte del trabajo, así que a cambio de una módica suma (claramente asequible para alguien de tu categoría), te daremos el paliativo la solución a tus problemas. ¡No, no te daremos vacaciones, imbécil!, te ayudaremos a ignorar el dolor del cuerpo y la sensación de fatiga para que puedas trabajar más de lo que tu organismo dice que puede soportar”.

Y en el otro extremo están aquellos que se han dado por vencido a tal grado que se limitan a vivir al mínimo, tan sólo para estar exentos del ajetreo cosmopolita que consume a los seres, eligiendo retraerse y coexistir únicamente con los entes que habitan en su interior, aquellos que se alimentan del mismo cuerpo que se supone había que proteger, puesto que en aquel estado no hay otro sitio de donde obtener el combustible necesario, “pero esto es preferible a ser la carnaza de los poderosos, mejor que dejar que una sociedad hostil te reduzca a un cascarón de lo que solías ser, o simplemente perderte en el sendero sin salida que alguien más trazó para ti pero en busca de su propio beneficio. Si alguien ha de devorarme hasta los huesos, prefiero ser yo quien se haga cargo”.

Más todos los puntos intermedios, tangentes, paralelos, híbridos, quimeras y demás engendros de la creación humana.


De nuevo, ¿cuál es la prisa?, siendo que todos nos dirigimos a un mismo destino, y llegaremos allí sin importar qué hagamos o dejemos de hacer…

Métodos. También aprendemos a priorizar los métodos por sobre los resultados. “Porque el fin no justifica los medios”, y sólo vivir para morir suena demasiado simple para los seres autoproclamados complejos. “Hay que vivir de este modo, hay que morir de este otro modo, porque si no, ¿qué chiste tiene la vida?” Fácil la tienen las plantas y bacterias, viviendo sin saber que viven, existiendo sin saber que existen, ignorantes de su propia ignorancia, sin preguntarse nada, sin preocuparse por explicaciones o razonamientos, sólo viviendo por vivir, siguiendo los patrones de comportamiento grabados en sus genes, adaptándose al entorno con las herramientas precargadas, pereciendo sin lamentos cuando llegue el momento, dejando todo sin haber guardado nada. Poco más en realidad.

Pero a nosotros, afortunados desgraciados, nos toca correr.

Correr a contraflujo, pero correr.
Correr sin rumbo alguno, pero correr.
Correr en nuestras pesadillas, pero correr.
Correr sin saber por qué o a dónde, pero correr.
Correr mientras se cree que se camina, pero correr.
Correr al abismo metafórico o real, pero correr.
Correr contra nuestra voluntad, pero correr.
Correr en nuestros sueños, pero correr.
Correr en un punto fijo, pero correr.

¿Alcanzarás la zanahoria, o el final de la rueda? Por supuesto que sí. Y cuando llegues allí, descansarás, pero hasta que llegue ese momento sólo hay una cosa por hacer…

#SaveMika vía Ko‑fi + Nombre


Es momento de celebrar. Celebremos doce meses ininterrumpidos de publicaciones en el blog. Celebremos las 36000 visitas, los 360 comentarios, las más de 150 publicaciones, ¿y por qué no? Adelantémonos unos meses, y celebremos los 5 años de nacimiento del blog.

Hace apenas unos meses nació un grupo de discord que hace nada publicó una adaptación completa a formato web del juego de Lain y subtitulada al inglés, mientras tanto, nosotros seguimos avanzando a paso lento en nuestro pequeño proyecto en solitario que sólo en agosto del año pasado dio la bienvenida a su primer compañero de viaje. Saludos a Sib!

Son diferentes maneras de trabajar, son diferentes equipos en diferentes proyectos con diferentes objetivos, así que no nos desalienta saber que esta otra adaptación haya llegado tan lejos en tan poco tiempo, mientras nosotros seguimos avanzando al ritmo de siempre, con buenas rachas de trabajo seguidas de un letargo prolongado.

La traducción y la adaptación que estamos preparando es un proyecto a largo plazo, y es por eso que, tras casi cinco años de estar en línea, consideramos que ha llegado el momento de dar un primer paso hacia la monetización de este proyecto, permitiendo a nuestros lectores formar parte de su crecimiento de una manera directa.

Salvemos a Mika comprándole un café sin tapa!

En efecto, recién abrimos una cuenta de ko‑fi, donde se pueden hacer donativos en múltiplos de 1 dólar ($1USD) que irán directo a nuestra cuenta de paypal la cripto-billetera de Lain. Dicho eso, parece que es costumbre ofrecer algo a cambio de las donaciones que se hacen allí, ¿pero qué podríamos ofrecer? ¿Alguna idea?

En principio, lo único que se nos ocurre ofrecer a quien guste invitarnos un café una dotación de accela, es seguir adelante como venimos haciendo, quizás podríamos crear un apartado en los créditos de lain-psx para agradecer a quienes apoyen con el pago del dominio y el servidor donde se aloja el sitio.

Ko‑fi incluso permite abrir una tienda. ¿Qué vender allí? ¿Nuestra obra personal? (escritos, garabatos, laberintos y demás) ¿Siquiera es eso algo que los lectores del blog querrían adquirir? Tenemos muchas dudas, pero no tenemos intención de resolverlas de inmediato, ni siquiera sabemos si este pequeño paso nos encamina en la dirección correcta, o será un tropiezo que no dejará más que una pequeña costra.

Tenemos las expectativas hasta abajo para no sufrir el posible fracaso, mientras esperamos lo mejor para no claudicar antes de comenzar.

También es cierto que estos meses han sido algo difíciles en lo personal, pero sentarnos a hacer arreglos en el blog y redactar alguna entrada de vez en cuando distrae nuestra mente de lo que resulta desagradable, e incluso sirve para dejar salir algo de la presión acumulada, aunque saber que la existencia de este blog ha llegado a seres indeseados, ha puesto una gran traba en nuestra libertad de expresión, lo cual es terrible, ya que detona una incipiente paranoia, y nos incita a abandonar el blog para recuperar el anonimato verdadero en otra plataforma. ¿Sería prudente/posible tal cosa? Nadie sabe.

Aquella presencia no desaparece.


En fin, cambiando un poco de tema, ¿Saben por qué el seudónimo que usamos es eternofímero? (ahora, abreviado como “ef”). La razón es simple. Porque es una contradicción entre lo duradero y lo de corta vida, entre lo grande y lo pequeño, entre lo que tiene un valor y lo que no lo tiene.

Podemos celebrar que este mes rompimos el récord de visitas por mes, alcanzando en 30 días lo que no conseguimos durante los primeros dos años enteros de estar online, mientras que al mismo tiempo lamentamos haber alcanzado tan poco en tremendo lapso de cinco años. Es una contradicción, y según nuestro estado de ánimo nos enfocaremos en una u otra cosa, pero incapaces de ignorar el todo que percibimos, acabamos en un desastre de incertidumbre con el que nos identificamos, al cual le pusimos nombre, y en el cual nos sumergimos sin descanso porque llegamos a la conclusión de que eso es lo mejor que podemos hacer.

Jamás sabremos si estamos haciendo “lo correcto”, pues disfrutar o no la vida no es una medida de “valor” que podamos cuantificar o que deje alguna evidencia objetiva que nos dé cierta clase de certeza respecto a sus beneficios y perjuicios. Será el día más feliz de nuestra vida, pero será un completo desperdicio en función de nuestros valores, o de ciertos valores universales o de mayor alcance que los nuestros. Será el peor día de nuestra vida, pero será la base de los mayores logros en toda nuestra existencia en función de nuestros valores, o de ciertos valores universales o de mayor alcance que los nuestros. Habrá días terribles y desperdiciados, así como otros agradables y productivos. Lo aceptaremos todo.

A eso nos dedicamos en este blog, y eso es lo que estarán apoyando al realizar algún donativo a este individuo que habla en plural. Preguntas sin respuestas en un ciclo interminable con periodos de trabajo productivo plasmados en éste o cualquier otro de nuestros proyectos paralelos. Excusas para divagar sin rumbo esperando que en un futuro remoto haya algún fruto que cosechar, pero sin vernos atados a la imperiosa necesidad de hallar ese algo.

Incertidumbre

No obstante, el resultado es secundario, lo importante es apegarse a ciertos principios que por igual tachamos de inmaduros como coronamos de elevados. ¿Cómo no sentir cierta conexión con la pequeña Lain, cuya identidad parece tanto o más frágil que la nuestra?

¿Cómo no hablar en plural cuando las distintas voces que habitan nuestro interior parecen vivir en tal desacuerdo que ni siquiera llegan a un concenso acerca de su percepción de sí mismas?

Pero está bien. Esta incertidumbre nos llevará a terrenos inexplorados, nos permitirá ver paisajes que nadie ha contemplado, experimentar sensaciones que nadie ha conocido, ver colores que no han sido representados. El resultado es secundario, lo que importa es seguir hacia adelante, ¿no?

Palabras del vagabundo

Se escucha entonces una segunda voz, no una que asemeje a un delirio, sino otra parte de nosotros, inseparable de nuestra identidad pero que al mismo tiempo suena ajena, que viene a decirnos que estamos equivocados al creer que la incertidumbre y la contratación es un estilo de vida apropiado, a lo cual respondemos con un argumento que dice “lo bueno y lo malo son ideas subjetivas. Si lo bueno es lo que te da certeza, y lo malo es lo que te da un dolor de cabeza, ¿no sería la ignorancia el verdadero paraíso, y la inexistencia la única libertad?”, y esa otra mitad se rinde fácilmente, pues no está bien entrenada para decir que la duda carece de valor si no se le busca una respuesta, aunque sea parcial, subjetiva o temporal, mientras que la libertad sin compromiso no puede llegar a ser más que un vacío libertinaje.

En efecto, eso somos nosotros, una contradicción, un tira y afloja donde las más de las veces triunfa el mismo jugador, pues su contrincante es mucho más débil (aunque ninguno es muy fuerte que digamos), aunque también es cierto que cuanto “somos” debería ser más bien cuanto “estamos siendo”, para dejar en claro que por inamovible que parezca nuestra perspectiva, ésta se encuentra reescribiéndose a cada segundo, quizás sin el menor cambio, quizás fortaleciéndose en alguna área y debilitándose en otra. Quizá quedó tan profundamente atrofiada que no podrá desarrollarse jamás, o quizás está tan especializada que su genio en determinado campo es tan elevado que vuelve imperceptible sus puntos débiles a los ojos del espectador ocasional.

La solución a todos los problemas de la vida

Y hablando de esto último, ustedes, sí, ustedes que son el espectador ocasional, ¿No tienen algo que compartir? El contador de visitas dice que están allí, pero la mayoría se limita a observar sin interactuar. Es cierto que blogger no es la plataforma más indicada para ello (¿deberíamos abrir un servidor de discord o algo similar?), y que tener pocos comentarios hace de cada uno algo especial que nos sorprende gratamente cuando ocurre, pero como dicta el instinto del internauta, la falta de interacción se cobrará una pequeña cuota de nuestra supuesta salud mental, dado que sin un incentivo externo por mínimo que sea, el único producto que va a resultar de la máquina hambrienta es un panfleto que ruega por atención de manera muy poco elegante, y para nada atractiva, a nadie más que un grupo de anónimos en internet quienes tienen mejores cosas en qué pensar.

¿Quién lee estas palabras?
¿Es usted, ser indeseado?

Abra su maldita boca si realmente está allí, no se esconda en una esquina como alimaña esperando la noche para salir a roer las pertenencias de alguien más. Diga lo que tenga que decir y no vuelva a emitir sonido alguno, desaparezca para siempre, deje de ser el pesado lastre que frena al patético pájaro azul cuyas alas atrofiadas le suman peso a la carga que lleva en su espalda jorobada. Shinde.

¿Quién lee estas palabras?
¿Es usted, amigo anónimo?

Alce la voz, permítanos saber de su existencia, no tema a salir de la oscuridad, aquí nadie le juzgará en función de sus palabras. Diga lo que jamás haya dicho y vea cómo el mundo no se acaba, deje aquí un trozo de la carga insoportable que el universo ha depositado en su espalda. Descanse por un segundo del cansado viaje, tome un respiro y aprenda a hablar de nuevo con esas cuerdas vocales resecas. Ikite.

Contradicciones. Son algo bueno, son algo malo, son ambas y ninguna la vez. Sólo son, creemos que lo son, quizá no son, o no lo son.


En fin, tampoco había mucho más que decir acerca de la recién abierta cuenta de Ko‑fi, salvo que el primer objetivo de la misma es tender un puente para que los lectores apoyen al mantenimiento del sitio lain‑psx, y quizá, aspirar a crear nuevos proyectos relacionados a Lain o sus temas e ideas en el futuro. Quizá el incentivo nos ayude a mejorar nuestro equipo de cómputo, o simplemente a darnos algún lujo bien merecido. Aceptamos sugerencias sobre “recompensas” para quienes llenen la taza medio vacía que yace fría en nuestra mesa.

El límite es el cielo.

En fin, nos leemos pronto con más novedades, no olviden comentar y compartir esta publicación allá donde consideren apropiado.

Saludos, buena noche, y gracias por su atención!

¡Brindemos por un mañana brillante!

¡Soundtrack actualizado por enésima vez!

En efecto, hemos actualizado el Soundtrack una vez más. Agregamos varios discos nuevos, e hicimos ajustes menores aquí y allá. ¡Vayan a echarle un vistazo!

También actualizamos todas las publicaciones anteriores a aquella (26), aunque la mayoría de los cambios en éstas se han tratado de pulir el código (invisible) y hacer ajustes menores en la redacción.

Hay otras novedades de las que escribir por acá (sobre la programación del sitio web del juego, o los varios aportes al blog que llegaron a nuestras manos por parte de Jerovan, entre otras cosas), pero eso se merece una publicación de verdad. No obstante, ya que nos costó mucho tiempo y esfuerzo actualizar el soundtrack, queríamos dar cuenta de ello tan pronto nos fuera posible.

Quizá eliminemos esta publicación cuando tengamos redactada una más apropiada… O quizás la dejemos vivir como registro de este momento… Ni idea.

¡Hasta pronto!

C://Vanjeros/serial/killer/

Texto cortesía de Jerovan H. R.
Publicado originalmente en Errancia 16 (quizá)
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Se comienza, ¡grita!, con una danza de éxtasis asfixiante, como un péndulo que juega su destino entre la frontera de la vida y ya no la muerte, y no la muerte sino la inmortalidad corrompida por las luces incandescentes de una pantalla.

Mírate, sonriamos, :) enfoquémonos desde el satélite 2-4K, ¿me miras? No lo creo, …no, no, no… pero ¡ah! ¿Qué crees? Yo siempre y sin mirada, soy el poema del circuito que te abraza, la caricia de la señal interrumpida. Ven, carcajéate, detén el tiempo transistor, que la génesis cibernética se te manifiesta.


—Tengo miedo…

No hagas caso, irrupción. Digo, hasta a ese tal “Dios” se le permite, pero te hablo de un difunto de mi mano.

Pues… digamos, imagina, no te contaré la verdad, pero no dejes de delirar el caos de sonreír.

Proyecta ahí en tú cerebro de materia gris, la imagen pobremente enardecida de un hombre, el hombre correspondiente al goce del lenguaje seductor, arraigado al vacío de la lascividad, el hambre de su insaciable corazón, encadenado a la repetición de su alma; bella es la fragilidad humana de su mítico monstruoso ego, que, al transformarse, se alquimiza en el harapo humano haciendo girar el espiral sabio de la vida.

¡Ha! Lo sabía, y me cuestionas, ¿qué de sabio tiene la realidad presente con la puesta en jaque del brutal universo contaminado por el orden grotesco de lo virtual?

Recuerda, sin dejar de hacer muecas, a esta altura te cambio la frase, “supón” que no te estoy contando la verdad…

Espera. Ese hombre tiene entre su psicótica rabia un plato fuerte en su mirada… las compuertas abandonadas caracterizadas por su infusión magnética de muerte, no son el mejor recorrido para la esperanza vuelta adolescencia de una sublime niña-mujer. 16 años, pura, sin mutaciones ni partes cibernéticas… una fiel, consideremos de momento, total de raza humana…


Vomitemos imágenes de recuerdo…

La profecía del tiempo fue desahuciar a la vida, la profecía de los datos fue corromper la realidad desde su ente dimensión. De los dinosaurios a la inteligencia artificial. El principio y la actualidad, cómo pasado y transformación de los dirigentes del escenario, ¡valla!, un entretenimiento peculiar, donde el orgasmo del corazón humano es la droga que te hace sentir cercano a lo humano, ante un mundo que perdió el resquicio de la madre tierra, y giro entorno al ser Dios de la tarjeta madre…

Y he ahí la niña… que transita sus pasos en los territorios de la debilidad humana conocida cómo la sección M7, y en sus terrenos se encuentra el hombre adicto al comando sangre del Starting MS-DOS, hacker que solo vivió la desestructuración de su psique en el medio educativo de una emisión corrupta sin señal… Y desea una dosis de humanidad para su objetivo perverso virtual…

Y esa vida se expresó pura alrededor del “basugre” de algoritmos mundanos, ¿qué pecado realizado, para la carne o la base de datos, concluye a una mujercita en ese miasma?


—No hay consuelo…

Siempre germina un punto de fuga, un momento que aun dictamina esperanza en el digito binario, y ella surgió, después del dolor, la esclavización, el humillamiento eléctrico en la descarga humana, la ruptura de los 8, 16, 32 y 64 bits…

Ella, violentada, ella, asfixiada, lacerada, ultrajada, despojada a salud de sus semejantes. La pregunta es ¿por qué?, la respuesta es, ¿y por qué no...?

Y es perseguida por éste caballero del procesamiento central, el último jinete programador del cataclismo, de quién dependerá la ejecución del comando definitivo…

Sale de su escondite, se miran… ella no contiene ese vértigo del miedo, llora, sabe que es un momento que concluye un nuevo principio… él… sólo sonríe, con la elegancia de llevarle a ella la noticia de su ser deidad, su alabanza, su propuesta de relatividad alterna, que busca el objetivo de colapsar la totalidad en un mismo espacio; el ciberespacio, con la necesidad de un puente que ate dimensiones a través del concepto de algún “Yo” matriz, que, sin más precedentes ni opciones, él toma, y, aun haciendo el papel de su verdugo, representa el máximo ángel para ella…


Él se acerca…

La abraza con el calor que tiene la génesis del fuego, y cae ante la seducción del hombre que cuestiona el sentido existente de su realidad, y se permite fluir por la única mano que no la viola… y pierde el sentido de si…

—¿Me amarías…?

Ella sueña…

Hay una especificación de memoria expandida, LCD, hay una especificación de memoria extendida, DMT, hay especificaciones funcionales, 2C-B… Todo se sintetizo en un esquema de codificación de datos; un devenir de coloreados datos como flujo de control…

Cargando…



La BIOS culmina la galvánica orgía de censores, orillando a una infección Goethiana de la RAM a martirizar inicuamente (en su propio sadismo) el algoritmo.
A las 3:46 demanda el 0100101 suicido y programa:
Inteligencia atentada, erección en el Router; Ms-dos de inmundicia…
Se encripta la programación en el coito de su Plug-in.
¡Infección!

Sensible/crueldad/del/comando/Gomorra/
C://¡Trastoca sin piedad!/

Deceso, 3, 2, 1 – Agonía Bit
El homicidio comienza en el hardware ilegal
Crimen en la unidad central de procesamiento
¡El antivirus se redimió ante el comando Dios-Red-Cyberespacio!

http://Byte (duda maníaca)

¡Atentado terrorista en el software!

C://Depurando…

Aniquilación, deconstrucción en la dirección IP: Un caleidoscopismo degollado en el símbolo del sistema. Se agota la infancia del enlace, un recuerdo brutal en la unidad de procesamiento gráfico.
El hipervínculo se arrodilla…
—¿Quieres ser uno conmigo…?
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Comenzó el giro lascivo entorno al ser omnipotente de la tarjeta madre.
¡Atrocidad!

C://Erradicación/en/el/símbolo/del/sistema/

Ilícito digital
Agonía enmascarada en el sistema operativo
El código fuente desea ser indeseable en sí mismo
Suplicante diagrama de flujo
Homicidio silencioso de la interfaz

¡/Diskette/dadaísta/!
Download…
La descarga la persiguió
Estrangulación operativa en 32 bits
C://¡Ritualizando/violeta/byte/ready/mate/!
Procesando...

Los controladores fueron parte del asesinato
Cifrando el cuerpo al hipervínculo del odio
Cruel homicidio de la interfaz
El mutismo (0x000000CE) de la tarjeta de sonido
La agonía emanada del document and settings
Ininterrumpida violación en la pixeleada graficación
El controlador la sujeto…
Circuito a circuito no paraba su agonía
El procesador detectó el asesinato
ERROR: exhibición de atrocidad
La BIOS carcomía su sombra

Press [F1] to resume--> Tortura...
[F2] to setup---> No hay piedad...
Ejecutar…

El núcleo fuente nunca lo deseo
Ella propagó la violación en la sangre de su virus
Información técnica: C://Los Horrores de sus adentros.../
Sus propias heridas la retorcieron a su cruel silencio
En un d o l o r definitivo intento deshabilitar sus componentes…
El archivo de su tormento estuvo implicado
En su martirio desfragmento su digitalización

C://Acabaré/contigo/sin/piedad/alguna/

Todo lo que pide ella es fuerza para sostenerse…
El nexo no duda la transgresión esta vez…
Programación de dolor y contacto sangriento
Quebrantamiento al borde de cyberia
Comprimiendo cibernéticamente los cuerpos obtenidos…
Un duelo de personalidades que se extienden a realidades verdaderas
Persecución en el circuito impreso…
Elegancia para culminar en el vicio de su derrota…

Acceso…
DRIVER_UNLOADED_WHITOUT_CANCELLING_PENDING_OPERATIONS_
Cargando…

...
. . .

.    .    .

Progreso del sitio (lain‑psx.net), entre otros temas

Bueno, estos han sido unos cuantos meses algo alejados del objetivo original del blog, pero parece que poco a poco vamos regresando al cauce primigenio, pues hemos llegado a una respuesta sobre cómo proceder en la programación del juego de la manera más efectiva posible, al mismo tiempo que mantenemos la flexibilidad necesaria para realizar cualquier ajuste que pueda surgir con el paso del tiempo.

La respuesta no es otra que JSON, siglas que responden a JavaScript Object Notation (notación de objeto de JavaScript), lo cual es… algo así como un “contenedor general” o "redireccionador maestro" del contenido en crudo que el sitio web lee para mostrar al usuario el contenido deseado. ¿Qué? ¿Qué nuestra explicación es terrible? Pues claro, nosotros no sabemos de programación, pregúntenle a Sib sobre eso, él sabe más del tema. Nosotros sólo somos los mensajeros que comunican las buenas nuevas a los terrestres.


Así se ve el código (o almenos la primer versión del mismo),
por si eso ayuda a esclarecer algo.

¿Pero por qué tomó tanto tiempo decidir algo tan aparentemente simple? Bueno, hemos procrastinado como los campeones basta decir que el servicio de almacenamiento web que adquirimos para hospedar el sitio, no cubre ciertas prestaciones necesarias para trabajar con el formato JSON, lo que nos dejó en la disyuntiva de buscar una diferente estrategia de programación, o un nuevo servidor capaz de procesar el lenguaje JavaScript… Y sólo recién nos decantamos por esta última, por de modo que habrá que migrar el contenido de lain‑psx.net, pero más adelante, una vez Sib haya avanzado lo suficiente en el desarrollo de este "contenedor general" como para poder justificar el coste extra que implicará adquirir el nuevo paquete de servicios de almacenamiento web.

O algo por el estilo.



Cambiando de tema, llevamos ya unos meses como miembros de cierto canal de discord (de habla inglesa) donde se está programando una versión para web, bastante fidedigna del juego de Lain, a la par que se busca mejorar la traducción al inglés. Del mismo modo, llevamos unos cuantos días en otro canal (de habla hispana) donde aparte de retomar el proyecto de la Lainzine en español (que por lo visto, no había florecido), se platica de cualquier tema que los seguidores de Lain tengan en mente. No obstante, lo más importante que podemos decir al respecto, es que discord no es lo nuestro. Como alguien nos comentó hace poco, probablemente sea porque somos de una generación más acostumbrada al chat personal o a foros temáticos con actividad moderada, no así a las comunidades multitudinarias de conversación ininterrumpida a toda hora. Abrumador.

Podríamos acostumbrarnos, y quizá lo hagamos si por un motivo u otro, nos adentramos de lleno en alguna de estas comunidades que de momento sólo contemplamos a la distancia sin interactuar demasiado. Pero por lo mientras, acá seguiremos, respondiendo a la brevedad en la caja de comentarios, aunque pueden preguntar por nosotros en alguno de los canales mencionados, pasen a saludar, y lo que surja a partir de allí.



¿Algo más?



Recomendación del día: Kokou no Hito (“El escalador”, traducción de Soloist), aunque terminamos de leerlo en diciembre, no lo habíamos mencionado siquiera por aquí. Es el primer spokon que entra a nuestro catálogo (el único a la fecha). 10/10 +reco y a favoritos en MAL (o quizá no tanto, pero dénle una oportunidad). Su protagonista es una mezcla de Ichise de Texhnolyze y Punpun de Punpun, pero que trepa montañas en vez de dar palizas, y está más solo que deprimido. Buen tipo.

¡Nos leemos un día de estos!
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